
Sola, completamente sola en medio de tanta gente… Cada quien en lo suyo, sin nadie que responda una mirada, llevando mi mundo a cuestas.
Cada día que pasa no sé si es una victoria o un nuevo dolor. Las horas se me hacen tan largas… Los minutos son caprichosos, se esconden y no quieren aparecer.
Parece que el mundo entero se hubiera confabulado para este clima. Hace tanto frío… Ni siquiera la lluvia, vieja amiga mía, viene al rescate. Hasta ella me deja sola.
Me siento como la tierra del desierto, inhóspita, estéril, con sus horas interminables ¡y tan despoblada!
Busco en mi interior algo que me ayude a empujar el tiempo. Duermo con los párpados abiertos, contando los segundos y acechando al amanecer.
No sé como terminar esto. ¡Soy tan cobarde! Rezo por que llegue su fin y siento una enorme desolación al entender que no será así.
Entonces empiezo otra vez con esta sensación de frío y soledad, a contar días, minutos y segundos, a tratar de encontrar sentido a este mundo, a desear que alguien más pueda sentir esto que yo siento y quizás, sólo quizás ese alguien pueda cruzarse en mi camino.
Sylvia Vera
Mayo 3, 2007
