sábado, 30 de junio de 2007

La Jirafa Vagabunda


En las tierras calientes del África habitaba una familia de jirafas. Viajaban siempre juntas en busca de hojas frescas de acacia para alimentar a la manada. Había entre ellas una joven y robusta jirafa: un bello animal que apenas empezaba a ser adulto pero que se comportaba diferente a las de su especie.

No entendía porqué debía pasarse la vida buscando agua y alimento y protegiéndose de los depredadores. Ella soñaba con recorrer el mundo, con conocer nuevos lugares y vivir grandes aventuras.

No podía compartir sus ilusiones con otra jirafa. Ninguna la comprendería, y... por otra parte sabía que su sueño era imposible puesto que ella también dependía de su alimento para sobrevivir. Debía recordar su realidad, al fin y al cabo era una simple jirafa y debía acostumbrarse a vivir como tal. Decidió entonces no pensar más en ello y con el pasar del tiempo, sus ilusiones se fueron quedando dormidas en un rincón de su corazón.

Una tarde calurosa en que el león acechaba la manada, las jirafas corrieron asustadas en diferentes direcciones y en pocos segundos, la manada se desperdigó. Nuestra joven jirafa, al verse sola y separada de su grupo se sintió por primera vez libre. Casi sin darse cuenta y como movida por un irresistible impulso, empezó a vagar por los prados, inspeccionándolo todo.

Poco tiempo después, cuando el depredador se hubo marchado, la manada empezó a reunirse de nuevo. Se llamaban unas a otras asegurándose de que todas estuvieran a salvo.

Lentamente y como si volviera de un profundo sueño, nuestra amiga reaccionó. Al oír el llamado de las de su especie se detuvo por un momento. Su instinto de supervivencia triunfó sobre sus anhelos de jirafa vagabunda y mecánicamente respondió al llamado de la manada. Se dirigió hacia ellas no sin antes volverse para echar una mirada al amplio mundo que se le ofrecía por delante, el mundo que por unos momentos le había pertenecido… Fue entonces cuando supo que ese mundo le pertenecería por siempre… la libertad que tanto anhelaba podía ser suya con tan solo buscar ese amplio horizonte dentro de su corazón.


Sylvia Vera, Junio 10, 2001

sábado, 2 de junio de 2007

Manos




Dulce herramienta que das bienestar

Que tienes capacidad de sentir, de amar, de dar…

Miles de ternuras salen de tu piel, una caricia, tanta bondad…

Calor y placer puedes brindar y cuánto consuelo ofrecer!

Estructura mágica, con esencia de amistad…

Cuánto puedes construir…

Cuánto puedes entregar…


Poder y locura…

Hoy juegas con la libertad, el futuro y la justicia.

Empuñas el arma cobarde para matar sueños…

Manipulas al amor como a una marioneta…

Atropellas lo más sagrado que existe…

Ensucias el alma que te sostiene…

Cuánto dolor puedes producir…

Cuánto puedes destruir…


Sylvia Vera

Mayo 30, 2007