
Nunca había tenido que preocuparse por el tiempo, pero después del juicio el tic tac del reloj le sonaba implacable, como un martillo dentro de su cerebro. Tic - tac, tic - tac.
Una semana era todo el tiempo que le quedaba antes de que la sentencia fuese ejecutada y ya había pasado medio día. El reloj seguía avanzando y nadie hacía nada por detenerlo... tic – tac, tic – tac.
Su abogado le había asegurado que apelaría. Había sido un juicio difícil pero apelaría... tic – tac, tic – tac. Trataría de cambiar la sentencia por una larga condena. Luego, quizás con buen comportamiento...
El reloj no dejaba de avanzar tic – tac, tic – tac... No se había podido introducir la apelación. Tecnicismos legales, le había dicho su abogado... tic – tac, tic – tac. Otro medio día perdido... tic – tac, tic – tac
¿Quién se lo recomendó? Creo que nadie. No sabía, no podía recordar... eso ahora no tenía importancia. Tic – tac, tic – tac. Los tribunales estaban en receso por ese día y el fin de semana no trabajaban... tic – tac, tic – tac. ¡Dios mío! ¡Si tan sólo el reloj se detuviera por unos pocos días! Tic – tac, tic – tac...
No había que angustiarse había dicho el abogado. Aseguraba que se podía lograr. Tenía amigos influyentes pero había que tener paciencia y esperar... tic – tac, tic – tac.
No estaba arrepentido. Había matado a ese hombre a quemarropa. El muy tonto se había negado a abrir la caja fuerte. Lástima que lo atraparan... tic – tac, tic – tac.
No había noticias del abogado. El celador dijo que vendría el lunes muy temprano... tic – tac, tic – tac.
¿Lo habría visto antes? No, no conocía a ningún abogado. Ya era lunes y él no llegaba. El tiempo avanzaba... tic – tac, tic – tac.
¡Por fin llegó! tic – tac, tic – tac. La apelación había sido introducida, pero la corte tardaba tres días en deliberar... tic – tac, tic – tac... el reloj seguía martillando.
Hoy se ocuparía de buscar a dos jueces amigos suyos, ellos podían acelerar la apelación o retrasar la sentencia... tic – tac, tic – tac.
El tiempo, tan corto para vivirlo, se le hacía eterno en su espera... tic – tac, tic – tac. La apelación aún no salía pero había que tener calma. Era el segundo día, aún quedaba mañana... tic – tac, tic – tac.
Mañana sería la ejecución... tic – tac, tic – tac. Pidió a gritos que llamaran a su abogado. ¿Dónde estaba ese imbécil? ¿Porqué no lo sacaba de allí? Tic – tac, tic – tac... apenas quedaban unas horas.
¡No podía estar allí mañana! Tic – tac, tic – tac.
El abogado llegó. Sus amigos jueces estaban de viaje, pero tenía influencias con el Presidente de
La tarde fue eterna. Tic – tac, tic – tac... El abogado había hablado con el Magistrado Era un caso difícil. El reo no había mostrado arrepentimiento. Necesitaría algunas horas... tic – tac, tic – tac.
La cara del abogado... no la podía borrar de su mente. Tic – tac, tic – tac... ¿Dónde la habría visto antes? No podía pensar. ¡Si tan sólo el reloj se detuviera! Tic – tac, tic – tac...
La noche fue muy negra. La peor de su vida. En pocas horas, antes del mediodía la sentencia se habría ejecutado... tic – tac, tic – tac.
Amaneció. Llamó a su abogado. Tic – tac, tic – tac...Su rostro... había algo en él...
Tic – tac, tic – tac... hora de prepararlo para la ejecución. ¡Dios mío! ¡Porqué no llega la apelación! Tic – tac, tic – tac. ¿Dónde está el abogado? Tic – tac, tic – tac.
El abogado llegó. La apelación estaría en camino. Tic – tac, tic – tac. Sólo un par de horas... tic – tac, tic – tac... la ejecución era en tres horas más... tic – tac, tic – tac.
Entró el celador y le anunció al sacerdote. ¡Un sacerdote! ¡Pero si yo lo que necesito es la apelación, no a un cura! ¡Que se largue!
Tic – tac, tic – tac... las dos horas se consumaron... Tic – tac, tic – tac, no debía tardar aseguró el abogado. ¡Qué ganas de matarlo! Lo hubiese hecho de muy buena gana si esto no hubiese empeorado las cosas... tic – tac, tic – tac.
Iba a llamar a la corte. No entendía el retraso... tic – tac, tic – tac... media hora más... tic – tac, tic – tac.
El juez aseguraba que la apelación ya había salido... tic – tac, tic – tac...
¡Suspendan la ejecución! No... no se puede sin la orden del juez... tic – tac, tic – tac... la orden no llega... tic – tac, tic – tac... la apelación no llega... tic – tac, tic – tac.
Es hora de llevarlo a la sala de ejecuciones... tic – tac, tic – tac... no, allí no, esperaré en mi celda... tic – tac, tic – tac.
No se puede, esperará en la sala de ejecuciones. Se le concederán unos minutos más, eso es todo... tic – tac, tic – tac...
Su mente se iba nublando mientras lo sentaban en la silla... tic – tac, tic – tac... ¿Qué había salido mal...?, tic – tac, tic – tac...
¿Quiere decir algo antes de morir? Tic – tac, tic – tac. ¡Morir! ¡Estaban todos locos! ¡El no podía morir! Tic – tac, tic – tac. ¡Tiempo! ¡Necesito más tiempo! Tic – tac, tic – tac...
Ya no hay más tiempo. Tic – tac, tic – tac... no podemos esperar más... Tic – tac, tic – tac.
¿Nadie haría nada? Tic – tac, tic – tac... El abogado, la cara del abogado... tic – tac, tic – tac... ahora recordaba... tic – tac, tic – tac...
¡Era igual a la cara ensangrentada del hombre a quien le había disparado... ¡ Tic – tac, tic...
Sylvia Vera
Junio 11, 2001
