domingo, 27 de mayo de 2007

La Sentencia


Nunca había tenido que preocuparse por el tiempo, pero después del juicio el tic tac del reloj le sonaba implacable, como un martillo dentro de su cerebro. Tic - tac, tic - tac.

Una semana era todo el tiempo que le quedaba antes de que la sentencia fuese ejecutada y ya había pasado medio día. El reloj seguía avanzando y nadie hacía nada por detenerlo... tic – tac, tic – tac.

Su abogado le había asegurado que apelaría. Había sido un juicio difícil pero apelaría... tic – tac, tic – tac. Trataría de cambiar la sentencia por una larga condena. Luego, quizás con buen comportamiento...

El reloj no dejaba de avanzar tic – tac, tic – tac... No se había podido introducir la apelación. Tecnicismos legales, le había dicho su abogado... tic – tac, tic – tac. Otro medio día perdido... tic – tac, tic – tac

¿Quién se lo recomendó? Creo que nadie. No sabía, no podía recordar... eso ahora no tenía importancia. Tic – tac, tic – tac. Los tribunales estaban en receso por ese día y el fin de semana no trabajaban... tic – tac, tic – tac. ¡Dios mío! ¡Si tan sólo el reloj se detuviera por unos pocos días! Tic – tac, tic – tac...

No había que angustiarse había dicho el abogado. Aseguraba que se podía lograr. Tenía amigos influyentes pero había que tener paciencia y esperar... tic – tac, tic – tac.

No estaba arrepentido. Había matado a ese hombre a quemarropa. El muy tonto se había negado a abrir la caja fuerte. Lástima que lo atraparan... tic – tac, tic – tac.

No había noticias del abogado. El celador dijo que vendría el lunes muy temprano... tic – tac, tic – tac.

¿Lo habría visto antes? No, no conocía a ningún abogado. Ya era lunes y él no llegaba. El tiempo avanzaba... tic – tac, tic – tac.

¡Por fin llegó! tic – tac, tic – tac. La apelación había sido introducida, pero la corte tardaba tres días en deliberar... tic – tac, tic – tac... el reloj seguía martillando.

Hoy se ocuparía de buscar a dos jueces amigos suyos, ellos podían acelerar la apelación o retrasar la sentencia... tic – tac, tic – tac.

El tiempo, tan corto para vivirlo, se le hacía eterno en su espera... tic – tac, tic – tac. La apelación aún no salía pero había que tener calma. Era el segundo día, aún quedaba mañana... tic – tac, tic – tac.

Mañana sería la ejecución... tic – tac, tic – tac. Pidió a gritos que llamaran a su abogado. ¿Dónde estaba ese imbécil? ¿Porqué no lo sacaba de allí? Tic – tac, tic – tac... apenas quedaban unas horas.

¡No podía estar allí mañana! Tic – tac, tic – tac.

El abogado llegó. Sus amigos jueces estaban de viaje, pero tenía influencias con el Presidente de la Corte Suprema. Esta tarde lo vería. Tic – tac, tic – tac... aún había tiempo. Tic – tac, tic – tac...

La tarde fue eterna. Tic – tac, tic – tac... El abogado había hablado con el Magistrado Era un caso difícil. El reo no había mostrado arrepentimiento. Necesitaría algunas horas... tic – tac, tic – tac.

La cara del abogado... no la podía borrar de su mente. Tic – tac, tic – tac... ¿Dónde la habría visto antes? No podía pensar. ¡Si tan sólo el reloj se detuviera! Tic – tac, tic – tac...

La noche fue muy negra. La peor de su vida. En pocas horas, antes del mediodía la sentencia se habría ejecutado... tic – tac, tic – tac.

Amaneció. Llamó a su abogado. Tic – tac, tic – tac...Su rostro... había algo en él...

Tic – tac, tic – tac... hora de prepararlo para la ejecución. ¡Dios mío! ¡Porqué no llega la apelación! Tic – tac, tic – tac. ¿Dónde está el abogado? Tic – tac, tic – tac.

El abogado llegó. La apelación estaría en camino. Tic – tac, tic – tac. Sólo un par de horas... tic – tac, tic – tac... la ejecución era en tres horas más... tic – tac, tic – tac.

Entró el celador y le anunció al sacerdote. ¡Un sacerdote! ¡Pero si yo lo que necesito es la apelación, no a un cura! ¡Que se largue!

Tic – tac, tic – tac... las dos horas se consumaron... Tic – tac, tic – tac, no debía tardar aseguró el abogado. ¡Qué ganas de matarlo! Lo hubiese hecho de muy buena gana si esto no hubiese empeorado las cosas... tic – tac, tic – tac.

Iba a llamar a la corte. No entendía el retraso... tic – tac, tic – tac... media hora más... tic – tac, tic – tac.

El juez aseguraba que la apelación ya había salido... tic – tac, tic – tac...

¡Suspendan la ejecución! No... no se puede sin la orden del juez... tic – tac, tic – tac... la orden no llega... tic – tac, tic – tac... la apelación no llega... tic – tac, tic – tac.

Es hora de llevarlo a la sala de ejecuciones... tic – tac, tic – tac... no, allí no, esperaré en mi celda... tic – tac, tic – tac.

No se puede, esperará en la sala de ejecuciones. Se le concederán unos minutos más, eso es todo... tic – tac, tic – tac...

Su mente se iba nublando mientras lo sentaban en la silla... tic – tac, tic – tac... ¿Qué había salido mal...?, tic – tac, tic – tac...

¿Quiere decir algo antes de morir? Tic – tac, tic – tac. ¡Morir! ¡Estaban todos locos! ¡El no podía morir! Tic – tac, tic – tac. ¡Tiempo! ¡Necesito más tiempo! Tic – tac, tic – tac...

Ya no hay más tiempo. Tic – tac, tic – tac... no podemos esperar más... Tic – tac, tic – tac.

¿Nadie haría nada? Tic – tac, tic – tac... El abogado, la cara del abogado... tic – tac, tic – tac... ahora recordaba... tic – tac, tic – tac...

¡Era igual a la cara ensangrentada del hombre a quien le había disparado... ¡ Tic – tac, tic...

Sylvia Vera

Junio 11, 2001