domingo, 27 de mayo de 2007

El Infinito




Apenas un insignificante punto en el universo. ¿Cómo puede ser que dentro de él se escondan tantas tormentas, tanto dolor?

Quizás eso es lo que está mal: es mucha pequeñez para abarcar tanto peso. Es como si el infinito se hubiera encaprichado por caber en una nuez.

¿Dónde están mis hadas que no vienen a mi rescate? ¿Porqué hoy no siento su fantasía ni el bálsamo de su magia?

¿Dónde están mis ángeles que no acompañan mis largas horas de dolor, que no calman mi atormentado espíritu?

¿Dónde está Dios que parece que se me esconde porque no lo puedo sentir en el alma, y en su lugar siento una herida profunda y mortal?

No quiero blasfemar, no quiero nada, no pido nada… Tan sólo necesito sentir su presencia, entender que éste momento es necesario. Debe serlo cuando está sucediendo…

Necesito borrar de mi alma la soberbia de pensar que tengo derecho a saber por qué y aceptarlo, dejarme llevar y quizá así pueda comulgar con ese infinito. No tratar de abarcarlo sino simplemente integrarme a él.


Sylvia Vera

Mayo 3, 2007