domingo, 27 de mayo de 2007

El Vacío


Como un castillo de naipes, podía ver cómo se desplomaba su mundo. Tan sólo un soplo de viento había logrado lo que el tiempo no había podido hacer.

Parecían tan lejanos esos días en que soñaban con construir algo juntos, algo tan suyo, tan sólido…Por mucho tiempo tuvo la convicción de que no había fuerza en el mundo que pudiera destruir esa unión.

Ahora sólo quedaba un sueño, un dulce sueño del que estaba despertando. Así, de repente se enfrentaba con un mundo ajeno, hostil, una realidad que no deseaba ver, que hería lo más profundo de su ser.

De la noche a la mañana, nada parecía tener sentido, estaba perdido… Buscaba un refugio pero no podía hallarlo, perecía haberse esfumado… en su lugar, sólo encontraba un enorme vacío que le dejaba una profunda sensación de soledad.

El miedo, la desesperanza empezaban a acompañarlo a todas partes, como dos fieles amigos. El tiempo conspiraba contra él, parecía marcar insistentemente cada segundo, como queriendo prolongar su agonía.

No sentía ya ilusión, no tenía sueños. Su esperanza había desaparecido, su alma iba vaciándose tan lentamente como avanzaba el reloj. Ya ni siquiera le importaba todo aquello que iba perdiendo… sólo quedaba un cuerpo sin alma, un caparazón vacío, un dolor más terrible que la muerte…


Sylvia Vera

Mayo 25, 2007